Trangénicos en nuestra mesa

El primer animal transgénico pronto llegará a nuestras mesas puesto que EEUU se dispone a aprobar un salmón modificado genéticamente que crece el doble de rápido que su versión natural y previsiblemente la Unión Europa lo hará no mucho más tarde.

Este salmón transgénico ha sido desarrollado por la empresa americana AquaBounty Technologies y se trata de un salmón atlántico al cual se le han añadido dos piezas genéticas. La primera es un gen de la hormona del crecimiento donado por su primo gigante, el salmón real (Oncorhynchus tshawytscha). La otra es un interruptor genético tomado de una especie de viruela, unos peces de la familia Zoarcidae parecidos a anguilas y parientes lejanos del salmón.

El resultado es un salmón que crece el doble de rápido que el normal. No más grande sino que crece más rápidamente de lo que debería hacerlo.

La empresa persigue desde hace más de 10 años la aprobación de este salmón. Ahora la empresa asegura que ya ha aportado a la Food and Drug Administration (FDA) todos los datos necesarios para la aprobación.

El salmón transgénico es idéntico al natural en color y sabor, y también en su contenido en proteínas, azúcares, ácidos grasos, vitaminas, minerales y demás nutrientes, según los datos que la empresa ha remitido a la FDA.

Y ahora nos encontramos con dos debates encima de la mesa.

Por un lugar la conveniencia de etiquetar el nuevo salmón como producto genéticamente modificado. La postura de las autoridades nordeamericanas es que un producto alimentario debe ser etiquetado como “modificado genéticamente” sólo si su contenido o sus propiedades nutricionales son diferentes a los del producto natural. Éste no es el caso del salmón de AquaBounty Technologies.

Otras objeciones no se refieren a la seguridad alimentaria, sino a los posibles riesgos ambientales. Un salmón atlántico que crece al doble de ritmo que sus colegas naturales podría desplazar a estos de sus hábitats. Pare esto, la empresa ha añadido un control adicional: los huevos que vende, o que pretende vender, sólo generan hembras estériles. Es una precaución por si el salmón transgénico se escapa de la piscifactoría.

Creo, que el primero en proponer esta estrategia en animales fue probablemente Michael Crichton, el fallecido autor de Parque Jurásico. Las dinosaurias del famoso parque también eran estériles. Luego dejaron de serlo y la cosa acabó mal, pero por suerte esto era sólo una novela.

Salmones transgénicos

Salmones transgénicos

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