Nuevos hallazgos en Atapuerca

La arqueología en Europa y, más especialmente en España, no para de darnos nuevas sorpresas gracias al esmerado esfuerzo de los investigadores que consiguen, tras muchos años de investigación, encontrar nuevos restos que nos dan a conocer mejor nuestros orígenes.

Nuevos hallazgos en Atapuerca

Nuevos hallazgos en Atapuerca

En esta ocasión se trata de una falange del dedo meñique de uno de los pies perteneciente a un niño que ha sido encontrada recientemente en la Sima de los Huesos de Atapuerca. Atapuerca es el yacimiento más rico en todo el mundo en relación a los huesos, por lo que se conoce como el primer “Santuario de la Humanidad” según comenta Juan Luis Arsuaga.

El niño vivía en Atapuerca y se calcula que la antigüedad de restos encontrada asciende entre 300.000 y 500.000 años. Aun quedan pendientes análisis en el laboratorio, por lo que no puede precisarse su tipo, aunque parece ser que se trata de un Homo Heidelbergensis.

Uno de los mayores misterios de la humanidad es la razón de la existencia de esta acumulación de huesos en Atapuerca. ¿De dónde proceden?, ¿A qué se debe tal cantidad y variedad? Sin duda, aun nos encontramos lejos de obtener una respuesta, pero lo cierto es que descubrimientos como este dan un paso hacia adelante para lograr contestar a estas preguntas.

En un principio se entendía que podía tratarse de una catástrofe que acabó con todos los habitantes de Atapuerca, pero esta valoración ha sido descartada (entre otras cosas por la variedad de restos encontrados), y la que más se estaba valorando en estos momentos es que se trataba de restos humanos llevados a la zona por grandes animales carnívoros. No obstante, el descubrimiento de este hueso hace que esta segunda opción sea también descartada, ya que si se tratase de animales carnívoros, habrían devorado los huesos, especialmente tratándose de un hueso de niño.

Pese a que no toda la comunidad científica está de acuerdo, parece que la valoración más lógica sería que estos restos fueron depositados allí por otros seres humanos, lo que sería una prueba de gran relevancia, puesto que se trataría de el comportamiento simbólico de tipo funerario más antiguo conocido hasta ahora.

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