Los malagueños y la carne de ballena

Un reciente estudio internacional publicado en la prestigiosa revista Quaternary International demuestra que en una Cueva de Nerja existen cientos de restos de dos tipos concretos de balanos que incluyen pequeños crustáceos que viven en la piel de las ballenas.

 

Los malagueños y la carne de ballena

Balanos encontrados

Este descubrimiento da a entender que alrededor de 14.000 millones de años, los pescadores y cazadores de Nerja, en Málaga, llevaban tanto la carne y la grasa como la piel de las ballenas a estas cuevas con el fin de cocinarlas y comerlas.

Sin duda se trata de un fantástico descubrimiento, ya que de forma indirecta nos da a entender la evidencia más antigua del consumo de ballenas dentro de la Prehistoria de Europa según informa Esteban Álvarez Fernández, el principal autor del trabajo e investigador de la Universidad de Salamanca.

Otro de los puntos más destacados de este descubrimiento es que muchos de los restos encontrados estaban quemados, lo que da a entender que en aquella época la carne de ballena era asada con fines alimenticios.

Basándonos en los análisis científicos, los crustáceos encontrados vivían en la piel de la ballena franca austral, una variedad de ballena que habitualmente se encuentra en aguas del hemisferio. Y esto nos da otra información muy relevante, que es el desplazamiento de estas ballenas que indica un descenso de temperatura considerable que se produjo en aquél período.

En la labor de investigación han participado investigadores de la UNED y del CSIC, y sin duda se trata de uno de los descubrimientos relacionados más interesantes en la península en los últimos tiempos, ya que es la primera vez que se encuentran estas dos variedades de crustáceo juntas dentro de un yacimiento prehistórico en todo el mundo.

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