Los animales nos hacen humanos

Pocas veces recibimos noticias tan emotivas como la que hoy nos ocupa. A menudo se han realizado estudios que demuestran los beneficios que suponen para los niños autistas el trato con distintos animales, no obstante, esta historia manifiesta que los que avalan esta teoría no están equivocados en absoluto.

Los animales nos hacen humanos

Este suceso tuvo lugar en un zoo de Sevilla al que se dirigieron varios chicos con autismo acompañados por sus padres y profesores. Uno de los animales que se encontraba allí era la conocida chimpancé Gina, bastante conocida por su gran afición a ver algunos programas de televisión. El caso es que en un determinado momento, todos comenzaron a recoger para volver a sus casas. Pero ninguno tenía idea de lo que iba a pasar en ese momento; de repente, Gina y uno de los niños autistas se quedaron mirándose inmóviles, ambos pegados al cristal que lo separaba.

En ese momento, el padre le dijo que ya era hora de irse, pero el pequeño se volvió, miró su padre, y la sorpresa fue mayúscula cuando un niño que nunca había pronunciado una sola palabra dijo textualmente “quiero quedarme un rato más papa…“.

En ese mismo instante todo el mundo se emocionó y su padre comenzó a llorar por la emoción; era la primera vez que oía la voz de su hijo.

Sin duda un suceso que enternece el corazón además de que avala que los niños con autismo que entran en contacto con distintos animales mejoran sus interacciones sociales. Un ejemplo es la doctora Temple Grandin, profesora de conducta animal en la Universidad Estatal de Colorado, que nació con el síndrome de Asperger, una variante del autismo, pero su contacto con los animales le ha llevado no sólo a aprender a relacionarse sino que además ha conseguido ganar grandes batallas como los cambios drásticos en granjas y mataderos de Estados Unidos.

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