Las especies más amenazadas

Todos somos conscientes de que existe una gran cantidad de especies amenazadas y en peligro de extinción sobre la Tierra, pero también es cierto que la mayor parte de estas especies se encuentran en tan ínfimo número o han tenido tan escasa repercusión para el ser humano que por norma general la mayor parte de las personas ni las conocen.

Para conseguir una relación interesante y dar a conocer estas especies, la revista Zoological Society of London y la UINC (Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza) han desarrollado un listado con las 100 especies en peligro de extinción en todo el mundo. Este estudio ha sido realizado por más de 8.000 científicos, e incluye, además de los animales, las plantas y hongos que se encuentran con el mismo riesgo.

En los primeros puestos podemos encontrar especies tan curiosas como el camaleón tarzán, el correlimos cuchareta, o el perezoso pigmeo. Esta nueva lista ha sido presentada en el Congreso Mundial de la Naturaleza celebrado a finales del mes pasado en Corea del Sur.

El estudio incluye un total de 100 especies que se encuentran repartidas en un total de 48 países diferentes, y todas ellas corren el peligro de desaparecer en breve si no se soluciona el problema que las amenaza.

Una de las principales razones de esta situación en el caso de muchas especies es que no ofrecen beneficios directos al ser humano, por lo que han sido ignoradas, y apenas nadie se ha preocupado por su estado y situación, llegando a alcanzar un riesgo importante y extremo en muchos casos. Por ello, siempre ha sido difícil encontrar a personas que quieran donar su tiempo o dinero para estos casos, prefiriendo generalmente hacerlo para otras especies de trato o uso más directo.

Pero no hay que pensar siempre en el beneficio directo que obtengamos, sino del beneficio general. Existe una cadena natural, y hasta el insecto más pequeño o el animal más insignificante tiene su función clara dentro de ella, manteniendo el equilibrio, por lo que lo cierto es que sí existe un beneficio indirecto para el ser humano. E incluso, beneficios directos que por el momento no hayan sido descubiertos, además de que a esto añadimos que todas y cada una de las especies tienen un derecho inherente a vivir.

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