La extinción de la fauna gigante en Australia

Según un reciente estudio, el diprotodon, un animal del tamaño del rinoceronte perteneciente a la megafauna australiana, se extinguió por culpa del exceso de caza por parte de los seres humanos.

Diprotodon extinto

Diprotodon extinto

Esta extinción se produjo posteriormente al asentamiento del hombre hace unos 42 mil años en estos territorios.

Hace unos 40 mil años, el exceso de caza por parte del ser humano en Australia llevó a la extinción a este animal, lo que dio lugar a la aparición de abundante vegetación que ahora cubre gran parte de las zonas no desérticas del continente.

La Universidad Nacional Australiana de manos de Susan Rule y la Universidad de Tasmania de manos de Christopher Johnson realizaron las investigaciones pertinentes que llevan a la conclusión de que la extinción tanto de esta especie como de otras aves, reptiles, etc. gigantes que vivían en este territorio desaparecieron por un exceso de caza, por lo que las teorías relacionadas con el fuego o el cambio climático han sido descartadas.

Este estudio fue presentado en la revista “Science” y su base principal reside en las esporas (Spororniella) de unos hongos que fueron encontrados en dos núcleos sedimentarios en el Cráter de Lynch, que se trata de un pantano que quedó fosilizado en el pasado. Estas esporas se reproducen en las heces de los herbívoros vertebrados de gran tamaño, por lo que encaja la desaparición de estas esporas (y, por ende, la desaparición de los grandes herbívoros vertebrados), la entrada del hombre y el aumento de la flora. Demasiadas coincidencias para atribuir el suceso a otros aspectos no relacionados con el hombre.

Estas esporas demostraron por otra parte que en los últimos 80.000 años sí es cierto que la Tierra sufrió cambios climáticos, enfriándose y calentándose, pero que esto no tuvo efecto en la presencia de éstas, por lo que se entiende que no fueron las causas de la desaparición de estos animales.

No obstante, este estudio ha recibido críticas por parte de otros miembros de la sociedad de investigación, que los consideran como no concluyentes.

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