Carne de caballo y consumo humano

En estas últimas semanas, las noticias sobre las trazas de carne de caballo detectadas en distintos productos de alimentación en varios países, entre ellos España, ha levantado la duda de si realmente se cumple con los controles sanitarios, y si el hecho de haberlo detectado es un sí, o el hecho de que se haya podido realizar esta estafa significa que no. ¿Cuánto tiempo llevamos siendo engañados?

Carne de caballo y consumo humano

El caso es que cada día se encuentran nuevos restos en distintos productos. En este caso ha sido detectado en las albóndigas de Ikea (esto hace que desaparezca el rumor de que las fabricaban con los visitantes que no encontraban la salida del centro comercial ;)) y en distintos productos de Nestlé como los fusilli boloñesa de Buitoni o varios de La Cocinera. Nestlé ha procedido a quitar del mercado varios productos realizados con carne obtenida a partir del proveedor Servocar, por lo que ha procedido a dejar de comprarla además de emprender las acciones legales pertinentes.

Por su parte, el proveedor toledano afirma que nunca ha comerciado con carne de caballo, y que cumple por completo la legislación vigente.

El problema de la carne de caballo no reside en riesgos para la salud del consumidor, pero eso no quita que se trate de un tema polémico, en primer lugar debido a que no se ha cumplido la normativa que exige la etiquetación correspondiente indicando el tipo de carne con la que están fabricados los productos, y en segundo lugar encontramos un problema moral, ya que para la gran mayoría de los occidentales, el caballo es algo muy similar a un animal de compañía, y el hecho de que tenga una inteligencia demostrada hace que la población se resista a comerlo, por lo que si hubiese sido correctamente etiquetado, no se habría adquirido.

Estos nuevos casos se unen a los ya conocidos de las hamburguesas de Eroski Basic y Alipende, productos analizados en enero de este mismo año y con los que empezó la investigación.

Por otra parte, el ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente ya se habían anticipado al nuevo acuerdo de la Unión Europea que refuerza temporalmente los controles sobre los productos cárnicos.

No obstante, habrá que esperar hasta el 15 de abril para ver los resultados completos de todos los análisis realizados en Europa.

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